No se si he comentado que a María la han cambiado de oficina. Antes trabajaba al lado de casa pero la situación era un poco "peculiar" ya que la oficina estaba en la casa de un compañero de trabajo que, además, sólo estaba contratado por cuatro horas al día. Una situación un tanto extraña. Pero como decía, la ofi quedaba a 10 minutos andando de nuestra morada y eso estaba bien ya que María y yo podíamos comer juntos casi todos los días. Pero quiso el destino que Luis, el compañero/casero, se fuese de la empresa. Y eso provocó, claro está, que la oficina se trasladase. En un principio no se iban lejos e incluso iban a permanecer en la misma calle pero, por cosas de la jefa (que tiene coche), al final se han mudado a Diegem, que está en las afueras de Bruselas.
Ahora María ya no tarda 10 minutos en llegar al curro y para hacerlo ya no puede ir andando sino que tiene que cogerse un bus y un tren. La jugada le cuesta tener que levantarse una hora antes y no llegar a casa hasta las 8. Y lo de quedar conmigo para comer lo olvidamos. Así sus 8 horas de curro se han convertido, por arte de magia, en 12 (por que, siendo justos, el tiempo de ir y volver del trabajo hay que contarlo como tiempo de tajo).
Desde hacía tiempo venía rondándonos por la cabeza la posibilidad de comprar un coche pero no nos habíamos decidido porque realmente no lo necesitábamos. El transporte público es malo, no nos engañemos, pero somos más bien caseros. Lo que no me atrevo a decir es si eso último es debido al transporte público o a nuestra natural vaguería. Pero, volviendo a nuestro asunto, ya existe una razón de peso para comprar un coche. Y ni cortos ni perezosos, eso nos disponemos a hacer.
En realidad, son los padres de María los que se están encargando de ello. Hemos decidido comprarlo en España para no tener que pagar los elevados impuestos de matriculación belgas (y para ahorrarnos alguna que otra multa, todo sea dicho). Y por ello este sábado iremos brevemente a Madrid. No pudimos encontrar billetes para el viernes y nos tuvimos que contentar con salir el sábado por la mañana, lo cual es una pena porque el domingo nos tendremos que volver ya. Como yo no conduzco, María va a tener que llevar el coche de Madrid a Bruselas así que tendremos que parar a dormir por algún sitio. Ya os contaré que tal.
Para los amantes de los datos inutiles
martes, 30 de mayo de 2006
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
